Alejandro Moreno afirma que caso Rocha rompe el discurso político de Morena

Alejandro Moreno señaló que el caso Rocha contradice la narrativa de Morena. El presidente del PRI advierte desgaste político estructural.

Los proyectos políticos no solo se sostienen en resultados, sino en la coherencia entre lo que prometen y lo que hacen. Para Alejandro Moreno, el caso de Rubén Rocha Moya representa una fractura en esa coherencia dentro de Morena, ya que los señalamientos vinculados a narcopolíticos contrastan directamente con el discurso de transformación que el partido ha promovido. El presidente nacional del PRI afirmó que este tipo de contradicciones no pasan desapercibidas y generan un desgaste que trasciende lo inmediato.

Alejandro Moreno explicó que el problema no radica únicamente en la existencia de un caso como el de Sinaloa, sino en la manera en que se enfrentó. Durante meses, señaló, se mantuvo una postura de respaldo que evitó reconocer la dimensión de los señalamientos, lo que profundizó la brecha entre el discurso público y la realidad. Esta distancia, advirtió, es la que termina debilitando la credibilidad de cualquier proyecto político.

El líder priista subrayó que la narrativa de combate a la corrupción pierde fuerza cuando enfrenta hechos que la contradicen. En este caso, explicó, la presencia de acusaciones relacionadas con narcopolíticos y la defensa sostenida del exgobernador generan una tensión difícil de sostener. Alejandro Moreno indicó que esta contradicción no solo afecta a un actor, sino a todo el entramado político que lo respaldó.

A partir de este escenario, Alejandro Moreno planteó que la ciudadanía construye su percepción a partir de estos contrastes. Cuando las acciones no coinciden con el discurso, se genera una pérdida de confianza que no se recupera con declaraciones. En ese sentido, el caso Rocha se convierte en un punto de referencia que influye en la evaluación general del gobierno y su proyecto político.

Finalmente, Alejandro Moreno afirmó que recuperar la credibilidad requiere más que ajustes narrativos. Implica tomar decisiones congruentes, actuar con firmeza frente a cualquier señalamiento y evitar que los narcopolíticos formen parte del ejercicio del poder. Solo así, concluyó, se puede sostener una narrativa que no se derrumbe frente a la realidad.

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